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lunes, 19 de noviembre de 2018

Leer Juntos: "El asesino tímido", de Clara Usón

El comentario de la última novela de Clara Usón, El asesino tímido, nos dio muchísimo juego en
el grupo “Leer juntos”.
La autora mezcla su autobiografía con la vida de Sandra Mozarovski (nacida en 1958 y muerta a los 18 años, actriz del “destape”) y con la de Ludwig Wittgenstein (1889-1951). Trata temas como el suicidio, la juventud, los excesos, las drogas, la locura... todo englobado en un homenaje a su madre, la persona que no la dejó morir. Es igualmente interesante por la información que nos proporciona sobre personajes y situaciones curiosas de la España de la Transición (entre ellos Juan Carlos I, Rey emérito).
Algunos quedamos encantados con la prosa de Clara Usón (tan sólida como siempre), a otros no nos pareció tan bien estructurada como La hija del Este, novela de la misma autora que leímos el curso
pasado. Pero, en cualquier caso, es una obra que merece la pena leer. Si queremos conocer un poco
mejor a la autora, podemos acudir a una entrevista que concedió a Navarra Televisión para hablar de esta novela:


En cuanto a Sandra Mozarovski, podemos verla en una brevísima entrevista que le hizo José María Íñigo:



También son accesibles en internet fragmentos de sus películas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Leer Juntos en el Pirámide


El grupo de Leer Juntos del Pirámide, coordinado por Javier Gurpegui, comenzó en septiembre un curso más y ya van 10... o casi, tendremos que hacer las cuentas.

Este año el grupo ha ampliado el número de participantes hasta 17, entre los cuales nos siguen acompañando dos profesores jubilados y  una madre cuyos hijos ya no están en el instituto. El resto, mayoritariamente, son profesoras y profesores y tres madres más.

Y este el calendario y las lecturas propuestas:


- 13 de septiembre. Reunión inicial: puesta en común de la lectura encargadas para el verano (Imán, de Ramón J. Sender) y preparación del resto del curso.
-  18 de octubre: El asesino tímido, de Clara Usón, Seix-Barral.
- 15 de noviembre: El gatopardo, de Giuseppe Tomasso de Lampedusa, Alianza Editorial, entre otras.
- 17 de enero: Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, DeBolsillo.
- 7 febrero: Ordesa, de Manuel Vilas, Alfaguara.
- 7 de marzo: Camino de sirga, de Jesús Moncada, Anagrama.
- 4 de abril: El cuaderno prohibido, de Alba de Céspedes, Contraseña.
- 9 de mayo: El olvido que seremos, de Héctor Abad, Alfaguara.
- Junio (sin fecha concreta todavía): Entreautos, de Ana Giménez Betrán, Gara d’Edizions (en aragonés; obra entera o bien selección de fragmentos).


La última de las lecturas, Entreautos, cuya autora forma parte del grupo, está vinculada a una actividad que se puede realizar en la ciudad de Huesca, donde está ambientada la novela.

El pasado 18 de octubre fue Chus Javierre quien nos introdujo en la lectura de Asesino tímido, de Clara Usón, produciéndose a continuación un interesante debate en torno a la misma. 
La próxima sesión será introducida por José Luis Crespo y es El Gatopardo. En este caso, hemos solicitado un lote en préstamo a través del préstamo interbibliotecario. 



el gatopardo-giuseppe tomasi di lampedusa-9788420657158

viernes, 26 de enero de 2018

LEER JUNTOS "Crematorio"


Rafael Chirbes, Crematorio


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Ana Giménez fue la encargad de introducir al autor y la novela. Aquí su texto: 

Desde “Leer juntos” nos embarcamos en la aventura de leer Crematorio, de Rafael Chirbes.
La facilidad narrativa de Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, 1949-2015) recibe elogios unánimes. No obstante, Crematorio, una novela muy extensa (407 páginas reales) con un único párrafo por capítulo, ha recibido algunas críticas por su longitud o su densidad.
La última etapa de la vida del autor estuvo llena de reconocimientos:
Por Crematorio:
Por En la orilla:
Comprobamos que es un autor al que merece la pena conocer.
Tras leer la novela, se nos ocurrieron varios temas sobre los que hablar:
-A qué personaje terminamos conociendo más. Podemos tener en cuenta el número de páginas que les dedica: Rubén: 137 (24+65+48), Silvia: 98 (50+48), Collado: 57 (30+27), Juan: 52 (38+14), Mónica: 23 (14+9), Yuri: 20, Brouard: 18. Únicamente Rubén (que, además, es el único al que le dedica tres capítulos y que enmarca la novela) habla en primera persona. Que un capítulo se dedique al punto de vista de un personaje no quiere decir que lo conozcamos más. Por razones evidentes, Matías no “protagoniza” ningún capítulo y todos se ocupan de él. Juan, por otra parte, se ocupa principalmente de Brouard.
-Qué personaje nos “cae” mejor.
-Curiosa relación con los progenitores, nadie parece haberse llevado bien con sus padres o con sus hijos (Brouard y Collado, malos tratos paternos, madre de Rubén…). En realidad, no parecen llevarse bien con su familia en general.
-El acierto o no de la falta de párrafos. Asusta un poco y no nos deja apoyo para “descansar” y dejar de leer. Por otro lado, está más de acuerdo con el “libre fluir de la conciencia”, una especie de monólogo interior.
-Las historias incompletas. Los personajes a los que abandona después de que los lectores hayamos sido testigos de un fragmento de su vida. ¿Nos gustaría saber algo más? ¿Es preferible dejar que nos imaginemos cómo continúan?
-Posibilidad de un trato diferente hacia los personajes masculinos y femeninos. ¿Hay un cierto desconocimiento de las mujeres?
Estas son únicamente algunas de las ideas que se nos ocurrieron al leer el libro. Podemos deducir que el coloquio estuvo muy animado. ¡Y eso que algunos no habían terminado la novela y no podíamos desvelarles el final! Es una obra que, personalmente, me alegro de haber leído y creo que fue un acierto que nos la propusieran.



LEER JUNTOS ENERO "PATRIA"

Esta vez le tocó la presentación a Roberto Serrano. El libro tuvo muy buena acogida en general, aunque también hubo quien comentó que había esperado más de él. 
Tras la amena tertulia, José Luis Crespo cumplió con lo que nos había prometido y, evocando algunos recuerdos de sus estancias de hace años en el País Vasco, interpretó una parte de Recuerdos  de la Alhambra, de Albéniz. ¿Se os ocurre alguna forma mejor de concluir  una tertulia literaria? 
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Pinchad abajo y disfrutad de esta belleza.


lunes, 30 de octubre de 2017

Leer Junt@s 2017-2018



Aquí os dejamos este precioso montaje que nos ha preparado José Luis Crespo para el grupo de Leer Junt@s y que coordina desde hace ya 8 cursos, Javier Gurpegui.



https://www.youtube.com/watch?v=OVTr9BzPhP8

Leer Juntos

Esta convocatoria pretende favorecer la formación en competencia lectora dentro de los centros escolares e integrar en una misma dinámica a todos los componentes de la comunidad escolar, buscando alcanzar los siguientes objetivos:
  1.  Mejora de la competencia lingüística y gusto por la lectura del alumnado a través de la participación de familias, profesorado, bibliotecarios y personal no docente.
  2.  Implicación de las familias en la labor educativa de sus hijos.
  3.  Fortalecimiento de vínculos entre alumnado, familias, profesorado, bibliotecarios y personal no docente en torno a la lectura.
  4. Formación continuada de los padres, madres, del profesorado y del personal no docente en educación literaria.
  5. Contribución a la educación literaria continuada de todo el alumnado de Educación infantil y primaria, Educación especial y de Educación secundaria
  6. Creación y dinamización de vías de colaboración con la biblioteca municipal.
  7. Establecimiento de una acción conjunta y continuada entre centros educativos, familias y biblioteca pública en la promoción de la lectura, dentro de un marco cultural variado y compartido.
  8. Potenciación de las relaciones interculturales.
  9. El desarrollo de otros aspectos ligados a la lectura (oralidad, escritura) y la cultura (cine, teatro, exposiciones, música…)

viernes, 28 de octubre de 2016

Dorothy Parker en Leer Juntos



Este miércoles 26 nos reunimos para comentar la lectura de...


 Una rubia imponente de Dorothy Parker


¿Retrato de una parte de la sociedad del momento? ¿Relato en cierta manera autobiográfico? ¿Crudo, amargo, directo, existencias vacías, incomunicadas, mujer objeto o sujeto pasivo...? 

Estas y otras muchas reflexiones surgieron en torno a Una rubia imponente, relato que desde luego no nos dejó indiferentes.

Por cierto, ¿sabían que este relato  fue premiado con el prestigioso premio de relatos O. Henry en 1929?
Aquí les dejamos un enlace a la interesantísima vida de su autora, célebre escritora de las letras norteamericanas de la primera mitad del siglo XX. Y si se quedan con ganas de conocer más, aquí una reseña a su biografía traducida y publicada en español.



miércoles, 19 de octubre de 2016

Y empezamos LEER JUNTOS...



Próximo encuentro miércoles 26 de octubre.
Comentaremos la lectura de Una rubia imponente de Dorothy Parker

Y empezamos LEER JUNTOS...



Próximo encuentro miércoles 26 de octubre.
Comentaremos la lectura de Una rubia imponente de Dorothy Parker

martes, 2 de diciembre de 2014

La lectura que padres y profesores hemos hecho en noviembre es Líbranos del bien de la afamada escritora norteamericana Donna Leon.






Líbranos del bien es un nuevo episodio del comisario Brunetti, que vive en Venecia, escenario de todas sus investigaciones:
"Tres hombres, entre ellos un carabiniere, irrumpen en el apartamento de un pediatra en plena noche, lo atacan y se llevan a su hijo de dieciocho meses. ¿Qué ha motivado un ataque tan violento por parte de las fuerzas del orden? Cuando el comisario Brunetti es convocado al hospital en que ingresa la víctima del cruel asalto, deberá enfrentarse a más preguntas que respuestas. Sl mismo tiempo, el inspector Viaenllo descubre una estafa que implica a los farmacéuticos y médicos de Venecia. Y tras la estafa... algo más que dinero. Líbranos del bien, el decimosexto caso protagonizado por el cominsario Brunetti, el más negro y el primero sin crimen, urde dos tramas paralelas en torno a tráfico ilegal de menores para la adopción y a un dilema médico. Con el ingenio y la lucidez habitual en ella, Donna Leon demuestra que el camino del Infierno puede estar sembrado de buenas intenciones."
En octubre padres y profesores nos hemos reunido para comenzar con buen pie el programa "leer juntos". Esta primera cita del curso ha sido con don Benito Pérez Galdós. De la mano de José Luis Uros nos adentramos en el primero de los Episodios Nacionales.


Trafalgar nos narra el famoso episodio histórico y nos presenta al joven Gabriel, que será el hilo conductor de una historia en la que se mezclan diferentes elementos: aventura, amoríos...
Os animamos a leerla.

jueves, 10 de octubre de 2013


Grupo de “Leer Juntos”. Curso 2013-14.

Reunión: un Jueves de cada mes, de 15,30 a 17,00 horas.
Personas interesadas, contactar con el coordinador, Javier Gurpegui (jgurpegui@iespiramide.es) o con la encargada de biblioteca, Rosario Ochoa (rochoa@iespiramide.es).

Listado de sesiones (las fechas están sujetas a posibles modificaciones).




31 de Octubre: Mario Vargas Llosa, ¿Quién mató a Palomino Molero? Ed. Punto de Lectura.



19 de Diciembre: Juan Marsé, Si te dicen que caí, Editorial DeBolsillo.


 30 de Enero: Carson McCullers, El corazón es un cazador solitario, Seix-Barral.




20 de Febrero: Pío Baroja, La busca, Editorial Cátedra, Alianza...




27 de Marzo: Francis Scott Fitzgerald, El gran Gatsby, DeBolsillo, Anagrama...




24 Abril: Benito Pérez Galdós, Trafalgar, Alianza, Akal, Edelvives, Anaya...




29 de Mayo: Eduardo Sacheri, El secreto de sus ojos, Editorial Alfaguara.




Mes de Junio: Donna Leon, Líbranos del bien, Editorial Seix-Barral.

martes, 5 de febrero de 2013

Si una noche de invierno...

Leer Junt@s. 24 de Enero de 2012.
Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino(II):
el placer de jugar, el placer de leer.

Quizá  Si una noche de invierno un viajero no sea la mejor obra para iniciarse en el conocimiento, en el disfrute, de Ítalo Calvino. 
Cierto, podemos calificar esta novela como de ejercicio de estilo (el mismo Calvino cita a Raymond Queneau y sus Ejercicios de estilo).  Sin duda lo es: ejercicio de estilo manifiesto y magistral,  en el que el autor nos presenta varias novelas paródicas en las que recrea muy explícitamente los elementos más destacados de los diferentes subgéneros. 
Pero más allá de un soberbio ejercicio de estilo, en Si una noche de invierno un viajero Calvino hace una defensa apasionada, inteligente y rotunda del placer de la lectura; y lo hace mostrándonos ese placer, esa necesidad, la que experimentan el lector y  la lectora, nosotros mismos, a quienes el autor se dirige con esa ineludible segunda persona que nos involucra cada vez más conforme vamos adentrándonos en la historia.
 
El libro de los libros cruzados
Quisiera llamar la atención sobre las constantes de la obra de  Calvino; puesto que podemos ver guiños o reflejos de la mayoría de ellas:  La etapa inicial (en la que podríamos incluir títulos como Los senderos de los nidos de araña, que nos sitúa en un ambiente de guerra, o Por último, el cuervo, en la que nos situamos en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, vista desde el punto de vista de la resistencia)  aparece reflejada en la cuarta novela revolucionaria-existencial, donde los personajes se ven inmersos en un ambiente revolucionario, obrero.
El gusto de Calvino por acercarse a la ciencia de forma humorística, irónica en ocasiones, que nos brindan Las cosmicómicas, encuentran su hueco en esta obra en fragmentos como “Arrojas el libro al suelo, lo tirarías por la ventana, incluso por la ventana cerrada, (…) lanzar el libro reducido a fotones, vibraciones ondulatorias, espectros polarizados, a través del muro, que el libro se desmenuce en moléculas y átomos pasando entre átomo y átomo del cemento armado, descomponiéndose en electrones, neutrones, neutrinos y partículas elementales cada vez más diminutas (…)  y así continúa desmenuzando el libro, lanzándolo lejos.  Hacia el final de la obra, el grupo que espera una novela cósmica, una revelación extraterrestre, también nos vuelve a traer a la memoria la deliciosa obra Las cosmicómicas.


Siento y juego, luego escribo
La exploración de los sentidos, de las sensaciones, es también muy grata para nuestro autor.  Así lo vemos en la primera de las novelas que conforman Si una noche de invierno un viajero.  Calvino publicó en su momento Bajo el sol jaguar,  dedicado expresamente a los sentidos, concretamente al olfato, gusto y oído.  La obra que nos ocupa está cuajada de referencias sensoriales. Así lo vemos por ejemplo en el inicio de la segunda novela: “Un olor a fritura aletea en la apertura de la página, más aún, a sofrito, sofrito de cebolla, un poco requemado, porque en la cebolla hay vetas que se ponen moradas y después pardas, y sobre todo el borde, el margen de cada trocito de cebollas picada se pone negro antes que dorado.. “ 
Para aportar algún ejemplo más, el inicio de la tercera novela no puede ser más ilustrativo: “Los placeres que reserva el uso del abrecartas son táctiles, auditivos, visuales y sobre todo mentales.  El avance en la lectura va precedido por un gesto que atraviesa la solidez material de libro para permitirte el acceso a su sustancia incorpórea. (…) El borde de las hojas se quiebra revelando su tejido filamentoso; una fina viruta se aparta de él, tan grata de ver como espuma de ola en la línea de playa.”  Seguimos avanzando en Si una noche de invierno un viajero, y leemos  “Tu cuerpo se ve sometido a una lectura sistemática, a través de canales de información táctiles, visuales, del olfato, y no sin intervención de las papilas gustativas.  También el oído desempeña su papel, atento a tus jadeos y a tus trinos (…)
El humor, la fantasía, el gusto por lo inesperado y por el juego, por el desconcierto, son elementos presentes en esta obra que también comparte con El barón rampante o El caballero inexistente.  Calvino juega constantemente con el lector, interrumpiendo, dando giros inesperados a las historias.  El juego es el objetivo también cuando aparecen grupos revolucionarios, contrarrevolucionarios, los que esperan la gran novela transmitida telepáticamente por una gran mente, por los extraterrestres…


La defensa del placer
Por último, abordaremos el aspecto de la obra que quizá para muchos sea la parte con la que más se puedan identificar: la defensa que hace el autor del placer de leer.  Por este motivo, es fácil ver en algunos personajes, como Lotaria por ejemplo, el antiprototipo del Lector y la Lectora, que leen por placer; que son capaces de acudir a la librería para ver qué ha ocurrido con su ejemplar defectuoso; entrevistarse con un experto en la críptica lengua cimeria en un despacho en los sótanos de la universidad; o llegar a una editorial para poder finalmente lograr su propósito: continuar leyendo. Por eso Lotaria es su contrapunto: la profesora que analiza concienzudamente las historias con un enfoque estrictamente racional, que no necesita siquiera terminar la obra, que con unas páginas mal encuadernadas les basta a ella y a sus alumnos para lograr su propósito: destriparla, racionalizarla; pero no disfrutarla en sí, tal como sucede con los lectores.
En este aspecto, casi podemos considerar que Calvino nos presenta una sátira con Lotaria y sus alumnos que intelectualizan los libros sin dejar cabida a las emociones.  “Estáis impacientes por ver resurgir de las cenizas este libro perdido, pero tenéis que esperar a que las chicas y los jóvenes del colectivo se distribuyan las tareas: durante la lectura tendrá que haber quien subraye los reflejos del modo de producción, quien , los procesos de cosificación, quien, la sublimación de lo reprimido, quien, los códigos semánticos del sexo, quien, los metalenguajes del cuerpo”.
El Lector y la Lectora,(¿nosotros mismos quizá, aludidos a lo largo de toda la obra?) lo que quieren, lo que desean, por lo que se mueven de un lado a otro física y emocionalmente en esta novela es por LEER. Cuando Lotaria y su grupo de alumnos diseccionan la obra, el lector se acerca, alarga una mano y pide permiso para coger la novela que están analizando.  Al darse cuenta de que falta la mayor parte de la obra, se muestra contrariado.  Lotaria lo deja claro, no hace falta más  “¿La continuación?... Oh, con esto tenemos ya para discutir un mes. ¿No te basta?” le dice. El Lector es rotundo y claro “No era para discutir, era para leer…”  Y a nosotros, lectores, ¿nos basta?. 

Italo Calvino y "Si una noche de invierno..."

Leer Junt@s. 24 de Enero de 2012.
Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino (I).

La primera impresión es que hay que estar muy convencido de la valía literaria que uno tiene cuando construye una novela como esta. La complicidad con el lector, que siempre es deseable, es aquí máxima, imprescindible. No funcionaría de otro modo.
Pero también he de reconocer que es así, que Italo Calvino domina su oficio, el oficio de la literatura. Lo demuestra en todos los capítulos, los que son inicios de novelas y los que cuentan la trama que sirve de marco narrativo.
En los primeros manifiesta conocer motivos literarios, orígenes, tradiciones, técnicas, imaginarios culturales… En los segundos recoge reflexiones acerca de la literatura entendida como acto de comunicación, de los tipos de lectores, de las funciones de la literatura… O sea, METALITERATURA.
La huella de otros autores es evidente: Cervantes es el primero que me viene a la cabeza. Las historias intercaladas en la primera parte del Quijote, no olvidemos que se leen en voz alta. El libro dentro del libro de la segunda parte, cuando las hazañas de la primera parte se han hecho literatura.

Si una noche de invierno un viajero
Estación de provincias, viajero anónimo. Maleta. Cafetería o cantina, personajes tópicos. Conversación del protagonista (primera persona) con Armida, ex del doctor Marne. Maleta comprada por un desconocido en la tienda de Armida. Llegada del comisario Gorin, quien manda al protagonista que coja el rápido de las once, so pena de detenerlo por el asesinato de Jan.
El Lector no puede continuar la novela porque están impresas solamente las páginas de un mismo cuadernillo. Va a la librería y conoce a la Lectora. Ambos continúan con una novela polaca, se intercambian los teléfonos. LA LECTURA COMO COMUNICACIÓN. El segundo libro tiene las páginas sin cortar. No tiene nada que ver con el anterior.

Fuera del poblado de Malbork
Una cocina regentada por Kudgiwa. El protagonista debe abandonar la casa de Kudgiwa para ir a otra ciudad. En su lugar llega Ponko. Pelea entre ellos por asuntos de celos. El protagonista abandona la casa en un coche de caballos. Tema de filosofía: la otredad.
Tras cortar con un abrecartas, el Lector descubre que hay dos páginas impresas, dos en blanco; busca información acerca de los datos geográficos de la novela y descubre que en realidad es una novela cimeria. Llama a Ludmilla, habla con su hermana Lotaria, SIGNO DE LOS LECTORES QUE SIEMPRE PRETENDER ANALIZAR LA NOVELAS PARA EXTRAER LECTURAS: POLÍTICAS, SOCIALES. Al fin habla con la Lectora y quedan para visitar a un profesor de literatura cimeria, Uzzi-Tuzzi. Una vez en el centro no encuentra el despacho y sí halla a Irnerio: Me he acostumbrado tan bien a no leer que ni siquiera leo lo que cae ante mis ojos por casualidad. No es fácil: nos enseñan a leer desde pequeños y durante toda la vida seguimos esclavos de todos los chismes escritos que nos ponen delante de los ojos.


Asomándose desde la abrupta costa  
Continúa la acción en Pëtkwo. A modo de diario. Todos los días el protagonista ve a Zwida pintando caracolas. El señor Kauderer lo deja en su lugar unos días para anotar los datos meteorológicos. Dos hombres de negro preguntan por Kauderer. Ve a Zwida haciendo cola para entrar de visita en la cárcel. Encuentro con Zwida, va a dibujar a la cárcel de vez en cuando. Quedan en que él le iba a comprar un rezón. No se lo venden ni un marinero ni el tendero, que piensa que puede usarse para ayudar a alguien a escapar de la cárcel. Kaudere y el prota se ven en secreto por la noche en el cementerio; le dice que la policía irá a buscarle por el asunto del rezón y que no quiere que lo mencione a él. Estando en el cobertizo meteorológico, ve escondido a un hombre que se ha escapado de la cárcel y le pide que vaya a un hotel a avisar a una persona.
Vuelta al despacho de Uzzi-Tuzzi, la novela cimeria que  ha leído en voz alta en presencia también de Ludmilla y de Lotaria, quien dice que la novela continúa pero en cimbro. Ludmilla, el Lector y ella acuden a un seminario de lectura dirigido por el profesor Galligagni.


Sin temor al viento y al vértigo
Asunto bélico. Valeriano, Irina y Ález Zinnober. Triángulo amoroso con condena a muerte de por medio.
Vuelta al seminario de lectura. Lotaria les dice que solo es una parte del libro porque se lo han repartido en grupos de trabajo, que tienen un mes para discutir. Ludmilla apuesta por una lectura que satisfaga el deseo, el gusto por la lectura, sin análisis intelectuales. Manda a la editorial a él porque no quiere saber nada de editoriales y aledaños (paraliteratura), que adulteran el placer del lector.
En la editorial conoce a Cavedagna, LECTOR IDEAL EN SU NIÑEZ Y CON ILUSIÓN POR SERLO EN SU VEJEZ, PERO ATRAPADO LABORALMENTE. Se entera por él de que todo se inicia con un falso políglota que se hace traductor de una obra en cimbro: Ermes Marana. Al fin le muestra el inicio de una obra francesa que no se corresponde con las anteriores. INTERESANTE AFIRMACIÓN SOBRE LA AUTORÍA, LAS OBRAS Y EL PASO DEL TIEMPO:
“¿Qué importa el nombre del autor en la portada? Trasladémonos con el pensamiento a tres mil años de aquí. Quién sabe qué libros se habrán salvado de nuestra época, y de quién sabe qué autores se recordará aún el nombre. Habrá libros que seguirán siendo famosos, pero que serán considerados obras anónimas, como para nosotros la epopeya de Gilgamesh; habrá autores cuyo nombre será siempre famoso, pero de los que no quedará ninguna obra, como sucedió con Sócrates; o quizá todos los libros supervivientes se atribuirán a un único autor misterioso, como Homero”.


Mira hacia abajo donde la penumbra se adensa
Comienza con un cadáver (Jojo), tono sarcástico en la narración de cómo meterlo en un saco. Incluidos los pedos que hacen reír al policía. Bernardette y el protagonista (un tal Ruedi el Suizo) han matado a Jojo. El protagonista tiene muhas historias que contar, rememora algunas a medias. A Jojo lo ha matado por un pasado común. Final en el ascensor, unos hombres que conocen a Bernardette sacan un zapato del saco.
Volvemos a la editorial y Cavedagna le entrega un dosier con cartas y papeles de Ermes Marana. Ahí ve varias cartas datadas en Cerro Negro (Sudamérica); Marana había propuesto en una de sus cartas la novela de Silas Flannery “En una red de líneas que se entrelazan”.
En otra carta habla del Padre de los relatos, fuente universal de la materia narrativa, según unos; un vidente consumidor de hongos alucinógenos, según otros. Hay unos terceros que lo consideran la reencarnación de Homero, del autor de Las mil y una noches, a Dumas y Joyce a la vez.
Una tercera carta de Nueva York le revela que el manuscrito de Flannery fue arrebatado de sus manos por un ataque de APO (Organización del Poder Apócrifo). En la odisea del manuscrito de Flannery, hay intereses mercantiles, inmobiliarios, políticos. El dictador africano le pide a cambio del manuscrito que escriba una obra de ensalzamiento de su persona como justificación de su dictadura.
Surge otro contratiempo: Marana es obligado por un sultán a traducir para la sultana la novela que ella también recibió incompleta, “Mira hacia abajo…” Marana le propone al sultán una estratagema inspirada en la tradición literaria de Las mil y una noches.
Identificación de Ludmilla con la sultana, con la lectora del avión a la que atan a una máquina de redactar  novelas o la lectora de la tumbona de la playa frente a Flannery.


En una red de líneas que se entrelazan
Un hombre y el sonido de un teléfono, elucubraciones. El hombre es profesor universitario y suele hacer jogging antes de sus clases. Durante una de sus salidas, se mete en una casa en la que nadie coge el teléfono. Instrucciones sencillas: Marjorie atada, 115, Hillside Drive. O la salva ante de media hora o morirá quemada. Se trata de una alumna suya con la que tuvo un malentendido; cuando la libera, ella lo insulta (bastardo).
En el café donde han quedado recibe una llamada de Ludmilla invitándola a esperarla en su casa. Una vez allí observa la estancia y entra Irnerio. El Lector descubre que Ludmilla tuvo relación con Ermes y guarda sus cosas. Conversan él y ella. EL ACTO AMOROSO COMO METÁFORA DEL ACTO DE LECTURA. El libro que el Lector creía idéntico a Una red… no es el mismo, cambia el título.

En una red de líneas que se entrecruzan
Un hombre de negocios con gran interés en los caleidoscopios, instrumentos ópticos y espejos, vive con temor a ser secuestrado y vive varias vidas con dobles. Lorna, su amante; Elfrida, su mujer. Al final a causa de un contraplán es secuestrado y encerrado en la galería de espejos de su propia casa. Su amante está amordazada y su mujer, pistola en mano, le pregunta cómo salir de ahí.
[Del diario de Sinas Flannery]
Anotaciones sobre la lectora en la tumbona, que lee lo que él escribe. Anotaciones sobre el arte de escribir: el autor ideal, el material ideal, el lector como vampiro. Proyecto de relato: dos escritores que se espían. El productivo y el atormentado, envidias mutuas. La lectora de la tumbona lee las dos obras que son la misma, o las cambia, o las mezcla…
Recuerda Flannery que Ermes le dio noticia sobre un falsificador japonés de sus obras. Interesante comentario acerca de lo que las teorías dicen (página 95): “Veo que mi obra le sirve perfectamente para demostrar sus teorías, y esto es ciertamente un hecho positivo, para las novelas o para las teorías, no lo sé […] esta Lotaria los ha leído concienzudamente, pero creo que los ha leído para encontrar en ellos algo de lo que ya estaba convencida antes de leerlos.”
Lotaria le confiesa que su interés por él se debe a su hermana, lectora pasiva. Flannery piensa en Ludmilla como su lectora ideal. Experimento analítico de Lotaria: número de aparición de palabras en una novela.
Se presenta Ludmilla, quien pretende que los escritores escriban novelas “como una planta de calabazas hace calabazas” (CREACIONISMO). Existencia extrínseca de la literatura: las historias están ahí, hace falta una mano que las escriba.
Aparece el Lector sentado en una roca leyendo en sustitución de la lectora de la tumbona, que ha desaparecido. Flannery manda a los boys scout a buscar ese libro. El Lector llega a casa de Flannery y este le da la traducción inglesa de una novela japonesa anterior. El capítulo se cierra con la confesión de Flannery de su interés por hacer una novela como la que estamos leyendo.

Sobre la alfombra de hojas iluminadas por la luna
El señor Okeda, su mujer y su hija junto al protagonista en un paisaje típicamente japonés. Tensión sexual entre el discípulo y las mujeres. Novela erótica: sexo con la señora, voyeurismo de padre e hija.
El lector va en avión con el ejemplar japonés; se lo secuestran por ser libro prohibido en Ataguitania. Otra pasajera (Corinna) le da un ejemplar cuyo título no es el mismo; lo justifica diciéndole que las portadas falsas son la única manera de entrar libros prohibidos en el país. El libro no es el mismo. Corinna-Gertrude-Ingrid, el lector y el chófer son secuestrados. La policía le pide al Lector que juzgue si el libro “En torno a una fosa vacía” ha de prohibirse. Otra cara de Corinna, Sheila. Hacen el amor.

En torno a una fosa vacía
Un padre moribundo encarga un viaje a su hijo de 16 años a Oquedal (Comala de Pedro Páramo). Indios, blancos; amos criados; bastardos, enigmas… (novela del realismo mágico).
Continuando con la misión encomendada en Ataguitania, llega a Ircania. El papel de los libros en los regímenes políticos. El autor de la novela que puede ser continuación de “En torno a…” (Anatoly Anatolin) es detenido cuando entregaba el manuscrito.

¿Cuál historia espera su fin allá abajo?
Un hombre borra el mundo con la intención de dejar solo a Franziska.
En una biblioteca el Lector ve que los diez libros incompletos constan en el catálogo. Sin embargo, por razones varias, no se los pueden prestar.
Diálogo con otros lectores en la biblioteca:
                        el que solo lee unas líneas y lo demás corre de su imaginación.
                        el que lee y relee tratando de hallar descubrimientos nuevos.
                        el que relee pero no encuentra lo mismo que en lecturas anteriores. EL OBJETO DE LA LITERATURA ES ELLA MISMA.
                        el que lee porque cada libro se suma a su libro general.
                        el que lee para hallar el libro de su infancia.
                        el que sólo con el título se satisface. LA PROMESA DE LA LECTURA ES MÁS FUERTE QUE LA LECTURA EN SÍ.
                        el que lee pensando siempre en el final.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Más informaciones sobre Irene Némirovsky



 REPORTAJE: POLÉMICA SOBRE DOS ESCRITORES JUDÍOS

Un odio cuestionado

Debate en Inglaterra sobre el ideario de la escritora Irène Némirovsky

OCTAVI MARTI París 23 FEB 2007

 Ella es una escritora de culto, y él, un historiador. Ariel Toaff e Irène Némirovsky han sido tachados de antisemitas. Toaff ha tenido que retirar Pascua de sangre, un libro de historia en el que aventuraba que comunidades judías en el medievo podían haber realizado crímenes rituales con cristianos. El caso de Némirovsky, asesinada en Auschwitz en 1942, tiene que ver con la amputación de un párrafo del prefacio en la edición en inglés de Suite francesa, en el que se trata de ocultar la complicada relación de la escritora con sus orígenes. Ambos constituyen dos ejemplos de la delgada línea en que se mueve la libertad de expresión en los tiempos de lo políticamente correcto.

    La edición inglesa de Suite francesa,la gran novela póstuma (publicada en 2004) de Irène Némirovsky (1903-1942), va precedida de un prefacio de Myriam Anissimov que presenta a la escritora y cuenta la odisea vivida por el manuscrito. Anissimov, que ha escrito una biografía de Primo Levi, es especialista en cuestiones de cultura judía. En la versión inglesa, el mismo prefacio aparece amputado de una frase, tal y como ha revelado Stuart Jeffries en el diario The Guardian. Y de ahí, de esa supresión, nace la sospecha de que se ha querido ocultar al lector anglosajón la complicada relación de Némirovsky con sus orígenes judíos.
El párrafo en cuestión comienza refiriéndose "al odio hacia sí misma que se descubre en la pluma de Némirovsky" y enumera "las características que en su obra atribuye a los judíos, las opciones léxicas utilizadas para caracterizarlos, para hacer de ellos un grupo de individuos que tienen en común esos trazos: pelo crespo, nariz curva, mano blanda, dedos y uñas como ganchos, tez mate, amarillenta u olivácea, ojos muy juntos, negros y brillantes, cuerpo esmirriado, rizos espesos y negros, mejillas pálidas, dientes irregulares", a lo que se añaden características que ya no son físicas, sino morales: "avidez, constancia, histeria, habilidad atávica para comprar y vender baratijas, hacer tráfico de divisas, ser viajante o vender municiones de contrabando".
La verdad es que el "odio de sí misma" de Irène Némirovsky no es ningún secreto, pero a veces aparece manifestado de manera confusa, mezclándose dos menosprecios: el que siente hacia una parte del pueblo judío y el que siente hacia sus padres, sobre todo hacia la madre. No está de más recordar que ésta nunca se ocupó de Irène, pues estaba demasiado preocupada en no envejecer y en asegurarse amantes. Por ejemplo, para aparecer siempre más joven de lo que era siguió vistiendo a Irène como una niña cuando ya era una joven. Luego, en la novela El baile (de 1930), la hija vengativa va a pintar a madame Kampf, una nueva rica que oculta a su hija cuando da una recepción para que nadie pueda saber su verdadera edad. En David Golder(1929) el protagonista es un banquero judío que siempre quiere ganar más y más dinero.
En las novelas de Némirovsky aparecen muy a menudo personajes judíos, casi siempre presentados bajo una luz poco favorable, pero es que ella misma había vivido en ese contexto y estaba casada con un banquero judío. En cualquier caso, en sus ficciones, esos judíos que olvidan sus orígenes acaban volviendo a ellos: Golder muere hablando en yiddish o en Los perros y los lobos el libro acaba con el narrador refiriéndose a los judíos como "los míos, mi familia". Pero la acusación de antisemitismo hay que situarla en su contexto: Francia era durante los años veinte el país de Europa con mayor tradición de antisemitismo, acogía emigrados de diversas dictaduras y judíos que huían de los pogromos soviéticos y de las leyes raciales de los nazis. Y esos emigrantes creaban problemas.
En 1935, en una entrevista en L'Univers Israélite, Némirovsky protesta: "¡Nunca he intentado ocultar mis orígenes! Siempre que he podido me he proclamado judía". En definitiva, reclama para el escritor el derecho a escribir en libertad. Asesinada en Auschwitz en 1942, Némirovsky escapó al "políticamente correcto" de su época, pero se ha visto atrapada por el de la nuestra, que censura un prefacio para evitarle decir inconveniencias."¡Nunca he ocultado mis orígenes! Siempre que he podido me he proclamado judía".


CRÍTICA:LIBROS: el maestro de almas

Retrato de un manipulador desenraizado

JESÚS FERRERO 9 MAY 2009

Una de las virtudes de las novelas de Irène Némirovsky es que nunca te dejan indiferente y, cuando las acabas, puedes llegar a sentirte tan atormentado contigo mismo como los personajes cuyas vicisitudes has estado siguiendo, en un estado a medio camino entre el estupor, la admiración y la rabia. El maestro de almas, que originariamente se publicó en forma de folletín con el título de Las escalas del Levante, no es una excepción, y todo lector que se acerque a ella tiene la emoción asegurada, una emoción llena de lucidez y de iluminaciones sabias y contradictorias, que duelen en el cerebro y en el corazón.
Irène Némirovsky pertenecía al grupo de judíos laicos que, antes de que estallase la Segunda Guerra Mundial, abrazaron con detenimiento la cultura europea y decidieron ser parte activa de ella. No eran conversos, eran simplemente europeos que apostaban por Europa y su cultura, como habían hecho Husserl, Benjamin y Döblin. Que luego muchos de ellos murieran en los campos de exterminio tras haber sido deportados parece una pesadilla. "¿Qué me está haciendo este país, Dios mío?", escribió Irène Némirovsky un año antes de morir en Auschwitz.
El deseo que tenía Irène Némirovsky de convertirse en una escritora francesa resulta evidente en El maestro de almas, y de hecho parece una novela genuinamente francesa que ha incorporado la mirada que los franceses dirigían a los extranjeros en la época de entreguerras. Aquí está una de las claves de El maestro de almas: el narrador, que entra y sale de las almas de los personajes como Darío Asfar, lleva incorporada la mirada francesa, como la lleva incorporada Darío Asfar, del que el narrador es sólo una proyección sombría y lúcida hasta la desesperación. Y por eso también los emigrantes que llegan de la Europa más oriental, incluidos los judíos, son tratados con severidad francesa. Los que no adviertan esta sutileza, muy propia por otra parte de Irène Némirovsky, pensarán que esta novela se acerca a ciertas narraciones de Céline cuando en realidad se acerca a ciertas novelas de Zola, pero introduciendo más electricidad, más pasión y más psicología.
En líneas generales, El maestro de almas es una novela sobre la emigración y la pérdida de las raíces, que puede convertirse en la pérdida del alma a poco que las cosas se pongan mal, y muy especialmente cuando siempre o casi siempre se ponen mal. Es también una novela sobre las relaciones con el otro y sobre todos los prejuicios que desde el principio alteran esa relación, llenándola de adherencias racistas e ideológicas. Y es también, como piensan Philipponnat y Lienhardt, una versión de Fausto en la que un médico salido del barro asciende a la más alta corrupción a costa de vender su alma al Diablo y de manipular impíamente a los demás. Pero se engañará el lector si aguarda un final moralista y redentor. Irène Némirovsky sabía darle la vuelta a sus historias y el final de la novela es de un realismo demoledor, en las antípodas del cinismo y a la vez rozándolo con mucha suavidad. Los opuestos se juntan con facilidad en El maestro de almas, una narración parcialmente estereotipada, cierto, pero a la vez brillante y radical.

CRÓNICA:CRÓNICA DE PARÍS

Hallado un nuevo tesoro de Némirovsky

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Cada país explica su pasado en función de lo que hoy pretende ser. Hay países que se manejan bien con su pasado, otros que lo dan por cerrado e inmodificable. El peso del pasado no es el mismo para todos ni en todas las épocas. La Francia actual arrastra su pasado como un grillete. O mejor, es un minúsculo atlante a punto de sucumbir bajo el peso glorioso de su historia.
El maravilloso, dramático y azaroso rescate de obras de Irène Némirovsky o el Goncourt 2006 para Jonathan Littell tienen que ver con ese país que no logra proyectarse en el futuro. El éxito de Les bienveillantes, la novela de Littell, un autor debutante, es significativo. Los franceses se interesaron primero por su actuación durante la II Guerra Mundial viéndose como resistentes: es el período De Gaulle; luego se aceptaron como meros espectadores de un combate en el que les representaban unos escasos héroes o unos también escasos traidores colaboracionistas: son los años que van de Pompidou a Mitterrand. Por fin leen la catástrofe bélica desde la fascinación por el mal: el héroe de Littell es un SS franco-alemán, un asesino que, en cada página, interroga al lector sobre cómo es posible tanta crueldad, estupidez y horror entre gente inteligente y culta.
Con Némirovsky, los franceses quedan invitados a seguir intentando reconocerse en los añicos del espejo
Pero una lectura del pasado puede coexistir con otra. Irène Némirovsky, con su estupenda Suite française,escribió un mosaico completo de los primeros momentos de la ocupación alemana. Asesinada la autora en Auschwitz en 1942, la novela de Némirovsky permaneció olvidada en una maleta hasta el año 2004, cuando se convirtió en un gran éxito de ventas y fue premiada. En su texto están todas las facetas del país. Ahora parece que los biógrafos de la escritora, Patrick Lienhardt y Olivier Philipponat, han encontrado otra novela perdida, Chaleur du sang (Calor de sangre), de la que Dénise Némirovsky, la hija, sólo conservaba los primeros capítulos. El resto ha sido localizado en casa de un particular. El libro narra la historia de un secreto, de un hombre que oculta precisamente parte de su pasado y la acción transcurre en el pueblo real en el que se refugió la narradora antes de ser capturada por los nazis. Los franceses quedan invitados a seguir intentando reconocerse en los añicos del espejo.
Pascal Bruckner lleva tiempo interrogándose sobre la peculiar relación francesa -y occidental- respecto al pasado. Si en La tentation de l'innocence hablaba del infantilismo y el victimismo como enfermedades del hombre moderno, en su texto más reciente -La tyrannie de la pénitence: essai sur le masochisme en Occident- se extiende sobre esa oleada de culpabilización que recorre nuestro mundo y que nos hace responsables, décadas después, de desastres en los que no hemos intervenido, ya sea el pillaje esclavista de África, el genocidio judío o la tortura en Argelia. Como sucede a menudo, se pide perdón y se llora por crímenes de los que somos inocentes pero se cierran los ojos ante lo que sí reclamaría nuestra atención. El Parlamento francés, que ha convertido en delito negar la existencia de la shoah o defender el racismo, legisla sobre opiniones porque no logra cambiar la realidad de los hechos. La República francesa defiende valores universales pero, en la práctica, no ha logrado exportarlos, como no sea en forma de guillotina en la proa de un barco, como en El siglo de las luces, la novela de Carpentier.
El modelo francés de sociedad, de ciudadanos iguales sin tomar en consideración religión, color de piel u origen geográfico y social, quizás ha retrasado la creación de guetos o de tensiones comunitarias pero no ha logrado evitarlas. Sarkozy se dispone a institucionalizar el fracaso que Chirac niega y Ségolène Royal aún cree poder remediar. Y por eso todos los franceses añoran los buenos viejos tiempos, cuando entre la escuela, el ejército y los sindicatos el país integraba a todos y fabricaba franceses sin demasiados chirridos. Es la época de Proust, Gide, Valèry, los Curie, Camus, Monod, Claude Bernard, Ravel o Poincaré, la de un país que miraba hacia delante y cuyos mejores autores no tenían, como Littell y Némirovsky y por razones totalmente distintas, la obsesión por un pasado que no acaba de pasar.

En el nombre de la madre

La hija de Irène Némirovsky presenta la obra póstuma de la autora, muerta en Auschwitz

JACINTO ANTÓN Barcelona 25 NOV 2005

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Es una historia de amor filial tan hermosa como terrible. La hija de la gran escritora Irène Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942), Denise Epstein, atesoró durante años, utilizándolo incluso como almohada, el manuscrito de la última obra de su madre, deportada y asesinada por los nazis por ser judía. Esa obra, una novela que ella y su hermana pequeña Elisabeth guardaban en una maleta con otros pocos recuerdos salvados del naufragio familiar -el padre, Michel Epstein, murió también en Auschwitz-, acompañó a las dos niñas durante su peregrinación de refugio en refugio en la Francia ocupada. Ahora, después de que Denise (París, 1929) se atreviera a leerla finalmente y la transcribiera con enorme "paciencia y dolor", la novela, Suite francesa (Salamandra), retrato magistral de la caída y ocupación de Francia, se ha convertido en un acontecimiento literario y acaba de aparecer en España.
"Son las últimas palabras de mi madre", dijo el martes en Barcelona la hija de Irène Némirovsky al preguntarle por el motivo que la llevó a publicar Suite francesa. "Desgraciada o felizmente, tengo muchos recuerdos, y muy nítidos", señaló vencida por la emoción. "Haber sobrevivido, ¿sabe?, no es un regalo. Se siente culpa.
Publicar Suite francesa me ha servido para desculpabilizarme por haber sobrevivido".
La persecución nazi tuvo el añadido de perversidad de hacer aparecer en ocasiones lo malo del ser humano incluso en las víctimas. "Es cierto, una víctima nunca es un héroe. No se puede idealizar a las víctimas". El marido de Némirovsky, en su afán por rescatarla, no dudó en destacar ante las autoridades pasajes anticomunistas, e incluso, paradójicamente, antisemitas de la obra de la escritora. "Sí, es terrible. Leí esas cartas. No pude hacerlo hasta 1991. Lo comprendo pero es triste".
De aquella hecatombe física y moral, aquel sauve qui peut, que fue el hundimiento de Francia y que Némirovsky pinta en su novela póstuma de manera magistral, con pulso digno de Tolstói, la hija explica que la imagen que para ella condensa esos tiempos es el tren. "Colgaban en los trenes unas redes, como hamacas, y ahí se ponía una capa de ropa, niños para esconderlos y otra capa encima. El tren es la huida y la deportación".
¿Cómo era Irene Némirovsky? "Vital. Era una gran escritora y al mismo tiempo una madre muy tierna. Era mamá. Era fuerte y nos protegía del miedo; a mi padre también".
Suite francesa, historia coral con seres que luchan por sobrevivir, es una novela áspera. "Sí, hay crueldad y desesperación, pero también ternura y mucha ironía". Y tristeza. "Mi madre estaba desesperada desde hacía tiempo ante el alma humana. Era una persona muy lúcida, y eso te hace ver más bien lo negativo de la gente".
Escapada de la Rusia revolucionaria, la novelista, recuerda su hija, tenía un modo de vida cosmopolita y en su casa, con las puertas siempre abiertas, se respiraba un ambiente chéjoviano. "Ella admiraba a Chéjov, pero también adoraba a Katherine Mansfield, con la que sentía que tenía muchos puntos de contacto". ¿Gurdjieff? "Creo que no; a mi madre no le interesaba el esoterismo. Pero yo me pregunto si ella, desde donde quiera que esté, no ha influido para que aparezca su libro".
Existen otros inéditos de Némirovsky, dice Denise Epstein. "Hemos encontrado alguna novela corta y sobre todo muchos de sus carnés de trabajo". En 2007, explica, con ese material, aparecerá una nueva biografía de su madre, obra de Olivier Philippennat y Patrick Llenhard. Denise, en cambio, no piensa de momento escribir. "Me es más fácil hablar que escribir de ella. Las palabras traslucen más el amor".

65ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Los libreros premian 'Suite francesa'

Denise Epstein, hija de la escritora rusa Irène Némirovsky, recoge el galardón

WINSTON MANRIQUE SABOGAL Madrid 2 JUN 2006

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"Pocas cosas hay tan dolorosas como tener que silenciar el llanto, y nadie puede arrogarse el derecho a infligir a otro un dolor permanente". Como el causado desde 1942 a Denise Epstein (1929), hija de la escritora rusa Irène Némirovsky (Kiev, 1903-Auschwitz, 1942), cuya novela Suite francesa (Salamandra en castellano y en catalán La Magrana) ha obtenido el Premio del Libro del Año 2005, concedido por el Gremio de Libreros de Madrid. Una novela que, tras su publicación en Francia en 2004, obtuvo el Premio Renaudot y que ha sido ya traducida a 30 idiomas. Es una obra póstuma que muestra sin tapujos la estampida de virtudes y bondades humanas en los franceses durante la ocupación nazi en la II Guerra Mundial, y lo hace con un estilo en el que la belleza y la elegancia literaria han sido destacadas por la crítica internacional.

Suite francesa es el testimonio de la última y definitiva persecución que entabló la vida contra Némirovsky. Hija de un rico banquero judío en Rusia, su familia debió huir en 1917 tras la revolución bolchevique. Después de unos años escondidos en Estocolmo, los Némirovsky llegaron a Francia en 1919. Un abandono al que se sumó la poca atención que le prestaba su madre. En 1929, la autora publicó su primer gran éxito, David Golder; en 1930, El baile, y un año después, Las moscas de otoño. Libros que le dieron un gran prestigio en el mundo literario.
Casada con un judío, Némirovsky tuvo dos hijas, Denise y Elisabeth, hasta que en el verano de 1940 la invasión alemana de Francia les empezó a marginar. Entonces la escritora tomó una carpeta marrón y escribió cada día lo que veía, vivía y sentía a su alrededor. Un diario en tiempo real de aquella encrucijada en que estaba atrapada Francia. Hasta que en 1942 fue entregada a las tropas nazis, que finalmente la gasearon semanas después en Auschwitz. La misma suerte correría su esposo. Sus hijas iniciaron un peregrinaje a escondidas y cargando una maleta con recuerdos, entre ellos una carpeta marrón, que más de una vez les sirvió de almohada.
Sólo a finales de los años setenta, Epstein se atrevió a leer el manuscrito. "Porque cada cosa llega en su debido momento y eso no lo podemos cambiar". Tras leer el libro, los sentimientos sobre Francia apenas se han modificado: "Antes tenía rabia, durante la lectura también, pero hoy el sentimiento es de victoria porque he logrado que mi madre vuelva a vivir y a recuperar el prestigio". ¿Y los franceses qué piensan y sienten? "Tengo pruebas de que la conciencia de la gente se despierta y eso es más fácil ahora que los testigos directos ya no están".
Para Epstein, la cobardía está todos los días en la esquina de la calle. ¿Y la culpabilidad? "En el hecho de haber sobrevivido. Porque uno se siente culpable por estar vivo y comprobar que las personas a quienes quieres ya no están".
Por eso, Denise Epstein no cree en la ausencia. Para ella no existe. "La ausencia siempre está presente". Abandonos forzados, abandonos mezquinos o abandonos voluntarios, lo cierto es que es la acción que persiguió a su madre y que la encontró a ella, pero de la cual ya se ha librado en parte. "Sólo pueden perdonar los que no volvieron. Para mí el perdón no significa nada. Simplemente, no olvido, pero tampoco me invade ningún deseo de venganza". Porque como termina su madreSuite francesa: "Poco después, en la carretera, en lugar del ejército alemán, sólo había un poco de polvo".

Recopilación de materiales de Charo Ochoa.