Este blog trata de ser un lugar donde se refleje todo aquello que ocurre en nuestra biblioteca del IES Pirámide de Huesca.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
jueves, 30 de agosto de 2012
"Parménides", de César Aira.
”Parménides”, de C. Aira.
A modo de invitación para su lectura.
César
Aira nace en 1949 en Coronel Pringles, población de la provincia de Buenos
Aires que en tiempos fuera “zona de frontera” con el territorio indio, ámbito
narrativo recurrente en el novelista. Desde 1967 vive en el barrio de Flores
(ciudad de Buenos Aires), espacio al que también ha dado forma literaria
repetidamente.
Aunque
es fundamentalmente conocido por sus novelas, Aira también es un estudioso de
la literatura, ensayista, dramaturgo y traductor, del inglés o del francés, de
autores como Antoine de Saint-Exupery Jan Potocki.
A
partir del momento en el que Aira consolida su peculiar ritmo de trabajo
literario, llega a publicar al año hasta cuatro novelas, generalmente no muy
extensas, “por razones de operatividad”. Esta fecundidad en cuanto a la
cantidad, unida a la versatilidad de sus temas, ha empujado a algunos a afirmar
que Aira, más que un autor, es “toda una literatura”. Sin embargo, también se
puede decir que es un autor irregular, que sufre diversos altibajos en el
valor literario de su producción (e incluso en la estructura de algunas
novelas, que parece que el autor no sepa cómo terminar.
Algunas
observaciones para entender a Aira…
Las
novelas de César Aira son “siempre literatura sobre literatura”, fenómeno
típico del Río de la Plata, prácticamente desde comienzos del siglo XX.
Pensemos en Borges. En el caso de Parménides (2006), habría que hablar de “literatura
sobre filosofía”, pero tanto da.
También
por ello, por la tendencia a reflexionar sobre literatura, Aira tiene una
importante obra crítica y de teoría e historia literarias, que aunque
cuantitativamente menor, no dejan de ser valiosas. Véase, a este respecto, el
diccionario al que abajo se alude, al que se podrían añadir sus estudios sobre
la poeta Alejandra Pizarnik y el dramaturgo y novelista Copi, ambos argentinos.
Por
ello, suelen ser paródicas, y producen el efecto de no tomarse muy en serio el
objeto de su parodia; hacen entonces acto de presencia el humor y la ironía.
Finalmente,
una última cuestión: las novelas de Aira suelen ser transparentes desde el
punto de vista de la narrativa, pero en cuanto a sus intenciones; está claro lo
que pasa, pero
no por qué o para qué pasa.
Otros
libros de César Aira…
Ema
la cautiva
(1981) y La liebre (1991), son dos ejemplos de parodia de la literatura
argentina (y sobre Argentina) del siglo XIX; el primero sobre las ficciones de
tema indio, y el segundo sobre los libros de viajes por la pampa, un auténtico
ejemplo de “antropología-ficción”.
La
guerra de los gimnasios (2003), título que remite a la novela de Bioy Casares Diario
de la Guerra del Cerdo (1969). Si la de Bioy trataba de una agresión de los
jóvenes contra los viejos, aquí nos encontramos una disputa entre clanes
gimnásticos que adquiere tintes de apocalipsis.
El
congreso de literatura (1997), publicada por Tusquets, ironiza sobre el
ambientillo dominante en este tipo de acontecimientos, desde la óptica de un
escritor consagrado que no se acaba de tomar muy en serio a sí mismo…
Las
curas milagrosas del Doctor Aira (1998). Publicada en España junto a otras dos
novelas, El tilo y Fragmento de un diario en Los Alpes, presentan un buen ejemplo de
autobiografía (ficticia, por supuesto), típica del autor.
Diccionario
de autores latinoamericanos (2001). Original, sujetivo y maledicente (cosa que se
agradece) en sus apreciaciones, viene a ser de forma indirecta una especie de
“teoría de la literatura” del propio Aira. Abajo reseñamos algunas “perlas
cultivadas” de este manual.
Las
noches del Flores (2004) es un buen ejemplo del otro espacio narrativo –y autobiográfico-
presente en las novelas de Aira: el barrio porteño de Flores. Como muchas narraciones
de Aira, su abrupto desenlace sorprende, por ser un giro inesperadamente
fantástico. Quizá, como ya hemos dicho, porque no encuentra el final coherente
y apropiado.
Las
aventuras de Barbaverde (2008), parodia de novela de aventuras; la revisión irónica
de los géneros novelísticos es una tendencia que se ratifica en otras obras
como Una novela china (1987) o El pequeño monje budista, dos ejemplos de “falsas
novelas” orientales, que recuerda los experimentos narrativos de Gómez de la
Serna.
Algunas
ideas de César Aira sobre el “boom” y la literatura latinoamericana (párrafos
entresacados de su Diccionario).
Gabriel
García Márquez. “Su tercera novela extensa, El amor en los tiempos del
cólera
(1985), desmayado intento de lograr una Educación Sentimental mundonovista [del “nuevo
mundo”], es convencional”.
Julio
Cortázar. “No hubo maduración visible en Cortázar; un aire de perenne juventud
baña toda su obra, indiscutible favorita de los jóvenes, lectura de iniciación
y descubrimiento de la literatura”.
Joaquim
Maria Machado de Assis. “De todos los buenos novelistas que hubo en
Latinoamérica en el siglo XIX, ninguno puede ponerse a la altura de Machado de
Assis. Su lugar está entre los más grandes: habría que pensar en Henry James o
en Flaubert para incluirlo en la compañía que más le conviene".
Augusto
Roa Bastos. “En 1974 apareció la gran creación novelesca de Roa Bastos, una de
las pocas realmente buenas incluidas en el ‘boom’ de la novela latinoamericana:
Yo, el Supremo”.
Alejo
Carpentier. “Por cierto, que en estos Ensayos (1984) hay que resignarse a los
malabarismos políticos de su autor y, meno molestos, a los frecuentísimos
recordatorios de sus amistades prestigiosas, del tipo ‘yo hablaba justamente de
esto a Graham Greene’, ‘como Antonioni decía recientemente a un amigo mío’,
‘Sergio Einsenstein, quien fuera mi amigo’…".
"Los cachorros", de Mario Vargas Llosa
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Curso 2011-12. Grupo “Leer Juntos”.
Jueves,
27 de Octubre de 2011. Los cachorros (1967), de Mario Vargas Llosa.
Con
frecuencia se ha dicho que la novela hispanoamericana de los sesenta procede en
parte de la renovación aportada por novelistas anteriores, europeos y
norteamericanos, como Joyce, Kafka o Faulkner; también se ha dicho que
Latinoamérica impulsa a su vez en una novelística innovadora en España, con
autores como Juan Benet o Juan Goytisolo. Sin embargo, hay un factor que
diferencia las novelas del “boom”, respecto a sus parientes occidentales: su
condición de literatura procedente de países subdesarrollados, cuya cultura es
producto del mestizaje entre lo hispano del periodo colonial, lo indio de la
población indígena, lo africano de los esclavos y lo europeo de la inmigración.
Quizá sea la expresión realismo mágico la que da con la clave de esta
diferencia, y sin embargo, Vargas Llosa no acaba de cuadrar en esa etiqueta. Su
novelística bascula entre el ruralismo de García Márquez o Alejo Carpentier, y
el entorno urbano tan apreciado por Cortázar. Lo que en éste es París o Buenos
Aires, en Vargas Llosa es Lima y, más concretamente, el barrio de Miraflores,
donde transcurre Los cachorros.
Mario
Vargas Llosa en 1967.
Según
la información de Ángel Esteban, en la “Introducción” a la edición del libro
(2010), en el momento de la edición de Los cachorros, Mario Vargas Llosa se
encuentra inmerso en un proceso de reconocimiento público de su oficio. Lejos
queda la colección de cuentos titulada Los jefes (1959), testimonio valioso pero
primerizo de las preocupaciones del autor. El éxito de sus dos novelas
“largas”, La ciudad y los perros (1963) y La casa verde (1966) –mucho más valiosa la primera
que la segunda, según opinión del que suscribe- lo ha proyectado al estrellato
desde una agradecida Barcelona, la de los avispados editores. Los cachorros sería escrito al mismo
tiempo que la obra cumbre del autor, la ambiciosa Conversación en La
Catedral (1969),
donde también tiene su protagonismo el barrio de Miraflores. La edición de la
tesis doctoral del autor, acerca de un escritor entonces amigo suyo, García
Márquez: historia de un deicidio (1971), marcaría el cierre de una fecunda etapa de
experimentación, a la que Vargas Llosa no volvería. De ahí en adelante, sólo en
la más tradicional desde el punto de vista formal La guerra del fin del
mundo
(1981), el novelista alcanzaría una altura semejante.
Sobre
la importancia de la novela corta en la literatura latinoamericana.
…algún
día encontraré editor para Las mejores novelas cortas de diez maestros
latinoamericanos, porque en ese género es donde han llegado más alto nuestros
narradores, quienes inútilmente han procurado superarlo con largas y brillantes
novelas: no valen los Cien años lo que El coronel no tiene quien le escriba; ni Terra nostra lo que Aura o Agua quemada; ni Gran Sertao: veredas lo que Cara de Bronce; ni Rayuela lo que El perseguidor; ni El siglo de las
luces lo
que El arpa y la sombra: ni La vida breve lo que Para una tumba sin nombre; ni La casa verde lo que Los cachorros. Pero vaya usted a
convencer a los autores, en esta época institucionalizada, de que el arte no
tiene que ver con las dimensiones ni con las ambiciones (Rama, 2008: p. 20).
Un testimonio temprano de un crítico español.
Vargas
Llosa publicó, en 1968, su obra más perfecta. Una novela breve, de apenas
cincuenta páginas, que es un relato poético y cruel también [como La ciudad
y los perros]
centrado en un mundo de adolescentes. Se titula Los cachorros y describe el destino de un
muchacho, en contraposición al mundo que le rodea, un muchacho marcado por una
castración accidental. El manejo del lenguaje popular, con el “argot” juvenil
peruano, la terrestre poesía adolescente y la elíptica tragedia descrita forman un proporcionado conjunto,
intenso, eficaz, de un elevado nivel estético, tanto mayor cuanto que, en esta
ocasión, el escritor ha refrenado y contenido sus naturales dotes de
dramatización (Conte, 1972: p. 202).
Algunas
claves…
¿Quién
iba a narrar la historia del niño mutilado? El “barrio”. ¿Cómo conseguir que el
narrador colectivo no borrara a las diversas bocas que hablaban por la suya? A
fuerza de romper papeles, poco a poco fue perfilándose esa voz plural que se
deshace en voces individuales y rehace de nuevo en una que expresa a todo el
grupo. Quería que Los cachorros fuese
una historia más cantada que contada y, por eso, cada sílaba está
elegida tanto por razones musicales como narrativas (…); la historia debía
entrarle [al lector] por los oídos (Vargas Llosa, 2010: p. 257).
Sobre
la adaptación cinematográfica.
Se
trata de una película clásica y clave para el cine comercial mejicano (…) que
tiene un mayor desarrollo de los diálogos y los personajes, realmente
perturbadores, que de los aspectos específicamente visuales. El bajo
presupuesto en el cine mejicano siempre implica una mayor crudeza (crítica en
imdb.com).
Es
una película clásica del cine mexicano de los 60/70, que utiliza la trama de la
narración de Vargas Llosa para satirizar la figura del “macho nacional” de
aquel país.
Referencias
Conte,
Rafael (1972): Lenguaje y violencia. Introducción a la narrativa
hispanoamericana, Al-Borak Ediciones, Madrid.
Donoso,
José (1999): Historia personal del “boom”, Alfaguara, Madrid.
Fons,
Jorge, Los cachorros (México, 1971).
Rama,
Ángel (2008): La novela en América Latina. Panoramas 1920-1980, Ediciones Universitarias
Alberto Hurtado, Santiago de Chile.
Vargas
Llosa, Mario (2010): Los cachorros. Los jefes, Editorial Espasa, Madrid.
jueves, 17 de mayo de 2012
El pasado martes, 15 de mayo, Valentín, profesor del Departamento de Lengua vino a las aulas de Educación Especial a charlar con nosotr@s sobre Moby Dick y a contarnos montones de anécdotas sobre el libro. Nos enseñó cómo era un barco ballenero, por qué era tan importante en aquella epoca la grasa de ballena. También nos habló de la personalidad de los personajes, del autor, de los hechos en que basó su historia...
Pasamos un rato ameno y agradable, pues como ya llevamos la mitad del libro leído, pudimos aportar muhas cosas y entender mejor lo que nos cuenta.
MUCHÍSIMAS GRACIAS, VALENTÍN. Vuelve cuando quieras, amigo.
L@s chic@s de las aulas de Lavandería.
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